Al parecer, el Josué-Jesús veterotestamentario «crucificado» de los Oráculos Sibilinos no fue algo casual y sin fundamento en los textos apócrifos judíos. Existió una cierta tradición a lo largo del judaísmo de finales del Segundo Templo, según algunos autores, que interpretó la figura de este personaje bíblico como una divinidad preexistente de la tribu de Efraín.
Artículos
Signos y símbolos del cristianismo primitivo. VI.
No hubo manifestaciones ni signos externos de ningún tipo en el cristianismo hasta finales del siglo segundo; fechas en las que se usaron, las figuras del Buen Pastor, el Pez (o el pan y los peces), el Ancla y la Paloma. Todos ellos signos de una espiritualidad cuyos referentes conducían al espacio mitológico y astral de la época. El crucifijo…
Signos y símbolos del cristianismo primitivo. Y VII.
Los especialistas en arte medieval saben bien que, siendo el crucifijo un producto de la cultura del medioevo, la actitud del crucificado difería radicalmente entre las representaciones de la Alta y las de la Baja Edad Media. En la Alta Edad Media el crucificado era un niño imberbe con los brazos extendidos. El Cristo sufriente es una representación muy tardía.
Tradición Mesopotámica del Siervo Sufriente de Isaías.
El Siervo de Yahvé (el Rey que se sacrificaba por la nación) era ya en la época helenística un anacronismo incomprensible desde el punto de vista de las prácticas del judaísmo normativo. Pero la muerte de Cristo fue considerada, sin embargo, por la Iglesia como un sacrificio de purificación y expiación inspirado en la figura de Isaías.
El Siervo y el Cordero. Redención católica Vs. Salvación cristiano-gnóstica.
Ni en los textos de Qumrán, ni en los apócrifos intertestamentarios, ni en los textos de la Tanaj hebrea, si exceptuamos al Siervo de Isaías, aparece la noción de muerte vicaria de un hombre como redención de los pecados y las culpas de una comunidad; mucho menos aún la muerte de un dios; y menos todavía su resurrección.
En torno al origen de la gnosis de todos los tiempos.
En las Upanishads, del siglo quinto antes de nuestra era (génesis del hinduismo), encontramos no sólo las bases de la gnosis de todos los tiempos (philosophia perennis), sino también unas doctrinas que, en lo esencial, difieren muy poco del pitagorismo, del orfismo y del platonismo. Unos postulados espiritualistas y optimistas que serán aceptados popularmente en el siglo primero de nuestra…
De la Memra a la Sabiduría, al Logos de Filón y a la encarnación del Mesías celeste.
La respuesta a la pregunta de cómo «el Verbo se hizo carne» es sencilla de responder… Lo que no podemos hacer es afirmar que el Verbo-Logos se hizo carne a través del nacimiento del Niño Dios en Belén, según Lucas y Mateo. Esto implica una perversión y un fraude que otorga entidad ontológica a la alegoría narrativa del mito.
Contextos socio-culturales de la formación histórica del judaísmo I.
En la época herodiana los judíos habían civilizado sus antiguos ritos y costumbres a través de la gran influencia recibida, primero de los babilonios y persas y, luego, de la cultura del helenismo; pero han llegado hasta nosotros sólidos testimonios que no permiten ocultar el carácter sangriento de sus más antiguas (y no tan antiguas) tradiciones.
Contextos socio-culturales de la formación histórica del judaísmo II.
El cautiverio de Babilonia y su liberación se convirtió en una cuestión clave que transformó, tras la inevitable influencia persa, el eterno estatismo de la temporalidad cósmica cananea (de carácter circular) en historia sagrada del pueblo de Israel (de carácter lineal), ya fuese historia real, historia fabulosa o historia mítica.
Contextos socio-culturales de la formación histórica del judaísmo III.
La influencia persa sobre Israel. Ciro el Grande, «mesías-cristo» de Israel y rey de los medos y los persas, liberó a los israelitas del cautiverio de Nabucodonosor en Babilonia, ofreciéndoles dos siglos de paz y prosperidad dentro de las demarcaciones fronterizas de su imperio, hasta la llegada de las tropas de Alejandro,
El salvador zoroastriano Saoshyant, el «Cristo» del mazdeísmo persa.
Según la tradición persa, el xvarna que brillaba encima de la montaña sagrada era el signo anunciador de Saoshyant, el redentor nacido de una virgen y de la simiente de Zoroastro. Sus tres encarnaciones nacerían cada mil años del propio semen del profeta, conservado en el lago Kansaoya, y de tres vírgenes,.
Īśvara-Krishna. «El Cristo desconocido del hinduismo».
Según Raimon Panikkar, «No solo el concepto cristiano de historia es, en cierto modo, ajeno al espíritu indio. Admitir la idea cristiana de la historia [...], es ya presuponer el concepto cristiano de Cristo. Pero no debemos olvidar que la primera interpretación filosófica de Cristo empieza por un discurso sobre el “Logos” hecho carne y no por la carne».
Influencias Culturales en los Orígenes Cristianos I.
Durante la hegemonía cultural griega, Yahvé fue abandonando paulatinamente la presencia y la contingencia histórica, para buscar su lugar en el modelo griego de transcendencia. Con ello, se creó un abismo insalvable entre la divinidad y sus criaturas, que demandaba la acción de los intermediarios celestes originarios del mazdeísmo y fundados en la filosofía platónica.
Influencias Culturales en los Orígenes Cristianos II.
La literatura sapiencial y la literatura apocalíptica judías aparecieron repletas de intermediarios que, more platonico, nos transportaban en a la religión de Zoroastro y a sus ángeles y santos benefactores emanados de la mente divina de Ahura Mazda. Extrañas y benéficas criaturas que facilitaban la comunicación y permitían al hombre la salvación a través de la sabiduría de dios.
Influencias Culturales en los Orígenes Cristianos III.
El rasgo más característico de Sabiduría (Sophia), una obra apócrifa del judaísmo helenizado, era el de presentar su figura como el poder divino que otorgaba al justo las cuatro virtudes cardinales del alma platónica: la prudencia, la fortaleza, la justicia y la templanza. Un indudable contenido extraído de los Diálogos de Platón como virtudes del alma inmortal.
Mito de la Muerte-Resurrección I.
El dios sumerio-acadio-babilonio Dumuzi-Tammuz se convirtió en arquetipo y modelo de los dioses que morían y resucitaban al modo de la naturaleza vegetal. Si bien, más allá de las lectura cósmica o antropológica del mito, y más allá de las posibles interpretaciones mistéricas, Tammuz ofreció durante siglos abundante misericordia y consuelo con los que aliviar los sufrimientos de los afligidos.
